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La situación a inicios de los años ‘70 era preocupante para la supervivencia del Cane Corso, a esa altura reducido a un modesto número de ejemplares que ni siquiera eran considerados por la cinofilia oficial, aunque hubieran habido importantes señalaciones de apasionados cinófilos. La raza fue salvada gracias a la perseverancia de estos últimos y gracias a algunas personas, particulares, que mantuvieron con vida los pocos ejemplares que habían quedado. Con la recuperación y la precisa selección de sujetos típicos, se produjo un vuelco hacia la reproducción de ejemplares rústicos, atléticos, forzudos y resistentes.
Altura y Peso
Altura a la cruz: en los machos de 65 cm a 68 cm, en las hembras de 62 cm a 65 cm. Con tolerancia de 2 cm en más o en menos.
Peso: Machos de 47 (44) a 53 (56) Kg. Hembras: de 40 (38) a 46 (48) kg. Entre paréntesis los pesos referidos a la tolerancia en altura.
Cabeza
Ancha, braquicéfala, típicamente molosoide. Su longitud total alcanza el 36% de la altura a la cruz. El arco zigomático es igual a la longitud del cráneo, y es superior a la mitad de la longitud total de la cabeza, alcanzando el 66% de tal longitud.
Los ejes longitudinales superiores del cráneo y de la caña nasal son ligeramente convergentes entre sí. El perímetro de la cabeza, medido por la zona de los pómulos, (también en las hembras) mide más del doble de la longitud total de la cabeza.
La cabeza esta moderadamente tallada por los arcos zigomáticos que sobresalen al exterior. Piel consistente pero bastante adherida a los tejidos subcutáneos, lisa y bastante tersa.
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