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ENFERMEDADES. Siendo el Collie una raza muy extendida, las enfermedades que más lo afectan, han sido particularmente estudiadas. De manera especial aquéllas del aparato de la visión que, en esta raza, tienen una incidencia particular. La atrofia retínica central, que se produce por una degeneración de la retina, comienza en las proximidades del disco óptico y termina extendiéndose a toda esa parte de los ojos, determinando una disminución de la visión del perro a la luz del día, con una mejor capacidad visual a la luz del crepúsculo.
Esta lesión no provoca la ceguera total, como sucede con la atrofia retínica generalizada, sin embargo, debilita gravemente al perro. Aún no se conocen sistemas terapéuticos que tengan una cierta efectividad. Por este motivo, en Inglaterra se realiza una profilaxis con el fin de garantizar, a través de un examen clínico, ausencia de lesione, en los cachorros. Teniendo la atrofia retínica central carácter hereditario, si se excluyen para reproducción a los ejemplares afectados, se reduce notablemente el porcentaje de enfermos. Otras anomalías hereditarias del Collie que pueden evidenciarse en el cachorro son la tortuosidad de los vasos retínicos y otras fisiopatías oftálmicas. Aquí también es importante, para una profilaxis eficaz, excluir como reproductores a los ejemplares que presentan síntomas clínicos o aquéllos que, sometidos a un examen oftalmoscópico, presenten las afecciones arriba mencionadas.
También es conocida una enfermedad de piel que afecta al Collie y que se caracteriza por la pérdida de pelo en el dorso de la nariz y la secreción de un exudado primeramente seroso y después hemorrágico. La piel se vuelve frágil y expuesta a la formación de heridas. Como consecuencia de esta enfermedad, la piel de la nariz adquiere, a la luz solar, una especial sensibilidad. Las terapias conocidas son muchas, sin embargo, los resultados que se obtienen resultan poco constantes.
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