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El perro de osos de los vikingos es probablemente el ancestro del Terranova: su trabajo era la guarda de los poblados y la caza de lobos y osos . Vivía en el poblado, pero fuera de las viviendas por su gran tamaño y para defender mejor el poblado. También eran utilizados como perros de trineo por su fuerza, y también podrían haberse utilizado para trabajos marineros; y los perros de menor talla para la pesca y la caza menor, se buscaba que fueran más ágiles y más dóciles ya que no se le empleaba como perro de guarda y convivía más estrechamente con los miembros humanos de la tribu. Este sería el origen del Labrador.
El Labrador y el Terranova comparten una característica física única: los dedos palmeados, que les permiten nadar en aguas, incluso gélidas, como las del Atlántico Norte . El terreno y el clima de Terranova son severos, y ello requiere un perro que tenga un apoyo firme de los pies, y que posea resistencia y capacidad para flotar. El tamaño del Labrador retriever importaba mucho ya que no debía ocupar mucho sitio en los botes. Era utilizado para traer las redes a las embarcaciones , salvar a los aparejos que se caían al océano, y a los pescadores. Y también ayudaba a llevar la pesca hasta el poblado tirando de carros-trineo junto con los ancestros del Terranova.
Su pecho es ancho para nadar sobre las fuertes olas y corrientes del Atlántico Norte y su pelaje espeso e impermeable le permitió sobrevivir en aquellas inhóspitas costas aunque es sin duda menos abundante y sobre todo más corto que el del terranova, característica apreciada por los pescadores ya que no se cargaba de carámbanos de hielo al salir del agua como le pasaba al antepasado del Terranova.
Además los pescadores necesitaban un perro que les ayudara en la caza de aves salvajes y los grandes perros de guarda eran demasiado pesados para ello. Así que utilizaban para esta tarea a los ancestros del Labrador.
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